Normativa EMV

Normativa EMV

 

tpv emvEMV se corresponde con las siglas del nuevo estándar para las operaciones financieras de cobro con tarjeta. El 31 de Diciembre de 2010 todo el parque de tarjetas y de terminales deberá estar migrado a EMV.

 

EMVCo gestiona y mantiene EMV® Integrated Circuit Card Specifications para las tarjetas de pago basadas en un chip y los dispositivos que las admiten. EMVCo también establece y adminsitra los controles y test de aprobación de los dispositivos para homologar las especificaciones EMV. EMVCo es propiedad de American Express, JCB, MasterCard and Visa.

 

Requerimientos del sistema EMV


• EMV es el estándar tecnológico y de seguridad de las tarjetas SEPA.


• El PIN debe ser soportado obligatoriamente por los terminales, quedando a criterio del emisor cuándo sea requerido por la tarjeta.

• Los esquemas de pago deben introducir una regla de “cambio de responsabilidad” (al menos) y otras posibles medidas para incentivar la migración a EMV desde el 1 de enero de 2008.

• El 31 de diciembre del 2010, todo el parque de tarjetas en circulación, así como el parque de terminales debe haber migrado a EMV.

• Desde el 1 de enero de 2008, las entidades financieras ofrecen tarjetas EMV.


El estándar ha sido definido y es administrado por la entidad EMVco. La prueba de cumplimiento de EMV tiene dos niveles. El nivel 1 cubre interfaces a nivel físico, eléctrico y de transporte, mientras que el nivel 2 se refiere a la selección de aplicaciones de pago y el procesamiento de transacciones financieras mediante tarjetas de crédito.


Una de las metas principales de EMVCo y de las especificaciones EMV es ayudar a facilitar la interoperabilidad y la compatibilidad de las tarjetas de pago basadas en chips y la aceptación de estas en los distintos dispositivos. Este objetivo se extiende a los nuevos tipos de instrumentos de pago, como el pago sin contacto y el pago por móvil.

 

EMVCo ha trabajado durante los últimos años para desarrollar especificaciones que definen un conjunto de requisitos para garantizar la interoperabilidad entre tarjetas y terminales en todo el mundo, independientemente del fabricante, la institución financiera, o cuando se utiliza la tarjeta. La última versión de las especificaciones, EMV 4.2, incluye todas las especificaciones de la versión EMV 4.1 relacionadas con la aplicación junto a una actualización de Especificaciones publicadas en mayo de 2008.

 

La mayoría de los comercios ya son conscientes de la necesidad de migrar su parque de sistemas de cobro electrónicos al estándar EMV. Pese a la inversión precisa, evidencian las ventajas y mejoras que representará esta nueva tecnología, como seguridad, rapidez, innovación, sencillez, así como ahorro de costes de gestión. El objetivo del estándar EMV es permitir una interoperabilidad segura, a nivel mundial, entre tarjetas IC y terminales de pago de tarjetas de crédito que cumplan el mismo.

 

El 31 de diciembre de 2010 el parque de tarjetas electrónicas debe estar migrado a EMV, el estándar de interoperabilidad de tarjetas con chip y TPV o datáfonos, para la autentificación de pagos a través de tarjetas de crédito y débito. Bajo esta premisa, se está efectuando una transformación tecnológica de la infraestructura al estándar EMV (acrónimo de Europay MasterCard VISA). Algunas partes del estándar están basadas en la interfaz IC Chip card, definida en el ISO 7816. El sistema es incompatible con las tarjetas Carte Bleue, desplegadas sistemáticamente en Francia desde 1992.

 

Diferencias y ventajas


El propósito del estándar EMV es permitir una interoperabilidad segura, a nivel mundial, entre tarjetas IC y terminales de pago de tarjetas de crédito que cumplan el mismo. Existen dos ventajas principales fruto del hecho de cambiar a tarjetas de crédito y sistemas de pago basados en EMV. Por un lado, destaca la mayor seguridad, lo que implica una reducción del fraude, así como la posibilidad de controlar de forma detallada la aprobación de transacciones off-line.

Las transacciones financieras mediante EMV ofrecen una mayor protección contra el fraude que los pagos tradicionales mediante tarjeta de crédito con banda magnética. Esto se debe al uso de algoritmos de cifrado como DES, Triple-DES, RSA y SHA para la provisión de autentificación por parte de la tarjeta al terminal que lo procesa, y al centro que se encarga de la transacción. Sin embargo, el procesamiento es generalmente más lento que utilizando tarjetas de banda magnética, debido a los cálculos criptográficos necesarios en el intercambio de mensajes entre tarjeta y terminal.


Aunque no se trate del único método posible, la mayoría de implementaciones de tarjetas y terminales EMV confirman la identidad del propietario de la tarjeta solicitando el tecleo de un PIN (número de identificación personal) en lugar de requerir la firma del recibo en papel. La autentificación mediante PIN depende de las posibilidades del terminal y de la programación de la tarjeta. En el futuro, estos sistemas podrían actualizarse para utilizar otros sistemas de autentificación, por ejemplo biométricos.


Migración efectiva


La obligación para adaptarse al estándar EMV por parte de todos los comercios constituye una oportunidad de renovación del parque de medios detarjeta chip emv pago. Los emisores que no hayan migrado las tarjetas a EMV son los responsables del fraude en terminales y cajeros EMV. Los adquirientes que no hayan instalado terminales bajo este estándar serán los responsables del fraude por falsificación, incluyendo transacciones autorizadas on-line por el emisor, y del fraude por pérdida o robo de tarjetas chip con PIN. Se sustituye la firma física del recibo papel por la introducción de un PIN en un lector.

 

El periférico pinpad también soportará la carga criptográfica mientras que la caja proporcionará el recibo en papel. Las cajas de red Euro 6000 ya han iniciado, incluso, la emisión de estas tarjetas EMV. Según las cifras de la Comisión de Seguimiento del Plan Español de Migración a la SEPA, a finales del tercer trimestre de 2007, el 1,7% de las tarjetas, el 82% de los cajeros y el 64% de los TPV ya se habían adaptado al sistema EMV.


Por otro lado, desde el 1 de enero de 2008 se ha implantado la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA: Single Euro Payments Área), en la que ciudadanos, empresas y otros agentes económicos podrán hacer y recibir pagos en euros, dentro de Europa, con las mismas condiciones básicas, derechos y obligaciones, independientemente de su ubicación y de que esos pagos hayan requerido o no procesos transfronterizos.

 

Un nuevo horizonte


Sin duda, se trata de un nuevo horizonte al que deben asomarse tantos comercios y grandes superficies como entidades financieras de la Unión Europea. De hecho, éstas últimas realizarán la migración progresiva de sus tarjetas a EMV según su propio calendario y objetivos, dentro del marco establecido por el EPC (en castellano, Consejo Europeo de Pagos) para SEPA (2008-2010).


Para Francisco Tur, experto senior en SEPA del Banco Central Europeo, “la mayoría de las tarjetas en circulación en España utilizan la marca compartida con VISA y Mastercard, lo que permite utilizar dichas tarjetas en toda la zona única de pagos. El marco normativo de las tarjetas de la SEPA acordado por el EPC, dispone que las tarjetas multiuso que se emitan a partir del 1 de enero de 2008 deben cumplir el estándar EMV”.


En cuánto a los riesgos a los que se enfrentarían aquellos actores que no asumieran la migración a EMV, Tur expone que “las redes internacionales imponen unas penalizaciones para las transacciones fraudulentas siempre y cuando la tarjeta no cumpla el estándar EMV, lo que representa un incentivo más para la emisión de este tipo de tarjetas”.


Por su parte, Oliver Drewes, portavoz del comisario de servicios y mercados internos de la Unión Europea, expone cómo la migración y adaptación al estándar EMV, habilitará “una gestión centralizada desde una única cuenta bancaria y el empleo de un solo terminal para las tarjetas de pago, lo que permitirá no perder las ventas de aquellos clientes que dispongan de una tarjeta no compatible”.

 

La percepción del comercio


Según un estudio de Doxa sobre la percepción de los medios de pago por los comercios, fechado el pasado mes de diciembre, éstos valoran un poco más positivamente el sistema EMV que el sistema tradicional para tarjetas con banda magnética.


Los establecimientos valoran un poco más positivamente el sistema EMV que el tradicional para tarjetas con banda magnética, aunque la diferencia de valoración es mínima (7,7 y 7,1, respectivamente, en una escala de 0 a 10). La principal ventaja atribuida espontáneamente al sistema EMV frente al tradicional es la seguridad (en un 53,5% de los casos). En cuanto a las desventajas, los comerciantes ven iguales los dos sistemas, sin ninguna desventaja del EMV (en un 56,7% de los casos). En cuanto al grado de interés que despierta el uso de terminales basados en el estándar EMV en los comerciantes, resaltan la mayor seguridad ante el fraude, así como la facilitación de la operativa, como las ventajas principales.